Esta última semana ha tenido
lugar la presentación a los medios de
comunicación, de un nuevo recurso para
protección de las mujeres víctimas de la
violencia machista.
En nuestra asociación recibimos con expectación
dicho recurso pero, al analizar la operatividad
del mismo, pronto apareció la inquietud sobre
una serie de aspectos.
Se trata de un dispositivo
compuesto por un brazalete -que por resolución
judicial llevará un acusado de un delito de
violencia de género- y una unidad electrónica,
similar a un teléfono móvil, que llevará la
víctima.
Resulta una incongruencia
total que se otorgue protección a la mujer hasta
la celebración del juicio -periodo que en un
elevado porcentaje de supuestos, no superaría
las dos semanas- y se la deje sin protección
tras la sentencia que además -por imperativo
legal- ha de conllevar una pena de alejamiento. Nos disgusta profundamente que la operatividad
de este recurso quede relegada a escasamente dos
semanas y eso sólo en el caso de que se acordase
la orden de protección solicitada por la mujer.
¿Se trata de vender humo a la opinión pública,
una vez más?
Se esta utilizando la violencia contra las
mujeres para hacer ver…????
No se entiende que se imponga un brazalete
a una
persona, cuya culpabilidad aún se presume y se
le quite cuando aquella haya quedado probada en
una sentencia condenatoria.
Otro aspecto que nos preocupa es la evaluación
de esa “situación de especial riesgo”.
¿Va a recaer sobre profesionales con la adecuada
formación en violencia de género?.
No podemos olvidar la precariedad de la misma ya
manifestada por nuestra asociación en reiteradas ocasiones ante la Comisión de Formación del
Consejo General del Poder Judicial.