Así me quedé, al leer el
artículo publicado en la revista OCU COMPRA
MAESTRA del pasado mes de febrero.
Bajo el título “El enemigo en casa”, reproduce
todos los típicos tópicos que sobre la violencia
de género se han vertido, desde que el mundo es
mundo.
Sin distinguir en ningún momento entre violencia
intrafamiliar y violencia de género -me temo que
para el autor o la autora del artículo, no hay
diferencia alguna- hace un totum revolutum de
menores, mayores, mujeres y hombres, utilizando
el masculino como genérico cuando se refiere a
las víctimas.
Habla de “motivos” que de manera más o menos
subliminar, tratan de hacer entender que esos
hechos ocurran. Así menciona los problemas
económicos, los psicológicos, los celos y cómo
no, la tan socorrida adición al alcohol. Para
colmo hace alusión a las organizaciones de
mujeres, entre las fuentes consultadas.
En la Asociación Maeve nos preguntamos: con 74
mujeres asesinadas en el último año y otras 7
muertes bajo estudio, ¿vamos a tragar con que se
trata de una violencia bidireccional, que sufren
tantos hombres como mujeres?
Eso sí, matiza que son mayoritariamente mujeres,
las víctimas de violencia física.
Pensamos que artículos como este en nada
favorecen el análisis de esté gravísimo problema
social. Antes al contrario, enmarañan la
comprensión del mismo al tratar de forma
igualitaria, violencias que, ni en sus orígenes,
ni en sus causas, ni en los objetivos que
persiguen, son iguales.
Sentimos que una organización -por otro lado de
reconocida solvencia- aborde un problema de esta
magnitud, con tan escaso rigor.
Como contrapunto, hemos comenzado el año con una
sensible disminución de las manifestaciones de
violencia más extrema, el asesinato de mujeres.
No es para echar las campanas al vuelo, ya que
no es ni más ni menos, que lo que hace tiempo
esperábamos.
Tomamos el dato con la necesaria prudencia y
como no nos resignamos a cruzar los dedos,
seguiremos trabajando para que esta tendencia se
convierta en una realidad.