En estos últimos meses, se ha
venido hablando acerca de la actuación de
ciudadanos que – presenciando la agresión a una
mujer- intervienen en su defensa.
En la asociación, siempre hemos
considerado que –lejos de toda heroicidad- las
conductas de estos ciudadanos, constituyen el
proceder a que toda persona está obligada - no
solo cívica y moralmente- sino también
legalmente ya que existen delitos que se cometen
por la omisión de la conducta debida.
En un primer momento temimos
que el enfoque dado por los medios de
comunicación, influyera negativamente en la
respuesta de la sociedad ante la Violencia de
Género. Sin embargo, pronto llegamos a la
conclusión de que las personas bien nacidas
siempre iban a intervenir -de una u otra forma-
en la medida de sus posibilidades, mientras
otras, siempre iban a mirar para otro lado.
Además los supuestos héroes
afirman – lejos de arrepentirse de su actitud-
que volverían a actuar de la misma manera.
Y ahora una de villanos.
Todavía reciente en nuestras retinas
y en nuestras emociones la manifestación del 18
de abril en Langreo, conocemos la noticia de la
puesta en libertad de otro de los implicados en
el asesinado de Marta del Castillo.
Una vez más, cobra fuerza y actualidad una
de nuestras reivindicaciones en aquella ocasión,
la exigencia de un riguroso control sobre los
imputados en espera de juicio.
Puede que sea necesario una reforma
legislativa o que simplemente baste que el
sentido común sea más común entre la judicatura,
pero lo que sí esta claro es que resoluciones
como la mencionada, son recibidas en nuestra
sociedad con estupor y perplejidad.