INCOHERENCIA (III)
 

 

En esta tercera y última entrega del artículo Incoherencia, desde la Asociación Maeve seguimos ahondando en los motivos que explican la actitud vacilante e insegura de una mujer maltratada.

Solemos entender que una madre a la que maltrata su hijo, le perdone, intente retirar denuncias, medidas o penas de alejamiento impuestas, en definitiva, entendemos que intente evitar el castigo penal de su hijo. ¿Por qué entonces, no solo no entendemos, sino que juzgamos la conducta de la mujer cuando quien la agrede es su marido o su pareja?

Respetamos también que una persona secuestrada desarrolle sentimientos positivos y de empatía hacia sus secuestradores, porque l@s estudios@s del tema le han dado un nombre a esa reacción de las víctimas, Síndrome de Estocolmo. ¿Por qué entonces tachamos de incoherente a la mujer víctima de violencia de género, que tiene esos mismos sentimientos, no ya hacia un auténtico desconocido, sino hacia su marido, su pareja, el padre de sus hij@s, el abuelo de sus niet@s?.

Desde hace siglos están perfectamente identificados y previstos en nuestro ordenamiento jurídico los llamados vicios de la voluntad, como también están previstas sanciones jurídicas para los supuestos en que estos vicios queden probados. Pues bien, si no juzgamos a quien, engañado compra una casa a quien no era su dueño, creyéndolo tal, por qué juzgamos a una mujer maltratada que, engañada con la falsa promesa de cambio de su pareja, vacila, duda y trata de dar marcha atrás en el proceso ya iniciado.

Tras compartir con vosotr@s estas reflexiones, esperamos que, en lo sucesivo, se deje de juzgar a la mujer maltratada y se juzgue a los maltratadores.

¡Ah! Y que este 2.008 que empieza le dé a cada uno lo que se merece. ¿Puede haber un deseo más justo?
 

    

ASOCIACION CONTRA LA VIOLENCIA DE GENERO "MAEVE"