En estos últimos meses,
nuestro valle ha sido tristemente noticia por
varios supuestos de agresiones sexuales.
Desde nuestra asociación,
condenamos una vez más este tipo de actos,
interesando que el peso de la ley caiga sobre
los culpables, a la vez que demandamos una
asistencia integral para las víctimas. Buena
falta va a hacerles…
Asimismo, reafirmamos la
naturaleza sexista de este tipo de violencia.
Como siempre, se constata que el común
denominador de las víctimas no es otro, que ser
mujer.
A menudo se muestra a los
violadores como enfermos, personas con
trastornos de conducta que les impiden controlar
un impulso de deseo sexual.
Sin embargo, no existen
razones estadísticas para ello. Se debe más bien
a que los casos de agresión sexual que merecen
un análisis más amplio –que no más riguroso- por
los medios de comunicación, son aquellos en los
que confluyen circunstancias específicas, como
puede ser la reincidencia del agresor.
Innumerables son los supuestos de mujeres
violadas por un hombre - en ocasiones marido o
expareja- que dista mucho de ser diagnosticado
como enfermo mental, y que con su agresión
demuestra una absoluta desconsideración hacia el
otro género, y una falta de respeto por la
opinión de la mujer, por su voluntad y hacia la
palabra NO por ella pronunciada.
En la Asociación Maeve
mantenemos que hace ya mucho tiempo, debería
haberse abordado en toda su complejidad el
tratamiento de este tipo de delitos y
delincuentes, por supuesto teniendo siempre
presente que el derecho que ha de prevalecer es
el de las víctimas y no el de los agresores.
Para terminar, mostrar nuestra
más sincera consideración hacia aquellas
personas que, dando muestras de un gran sentido
de ciudadanía, denuncian la comisión de un
delito sin esperar un reconocimiento público por
lo que es, nada mas y nada menos, una obligación
moral y cívica.