Para el artículo de este mes,
teníamos previsto resaltar la importancia de un
lenguaje no sexista como instrumento de
visualización de las mujeres en nuestra sociedad
y, mira por donde, en unos días se ha puesto de
rabiosa actualidad este tema. Decidimos por
tanto la oportunidad del artículo si bien, y
precisamente por exigencia de esa actualidad,
hemos cambiado el título del mismo.
Como habéis podido deducir, me
refiero a la polémica creada a raíz de que la
Ministra de Igualdad Bibiana Aído, haya
utilizado la palabra “miembras” para aludir a
las mujeres componentes del Congreso de los
Diputados.
La magnitud de la respuesta ha
sido tal que no puede por menos que hacernos
reflexionar.
En Maeve no somos expertas en
gramática, pero aún así nos atrevemos a realizar
algunas consideraciones.
En primer lugar si la lengua
no evolucionara, seguiríamos hablando latín. La
Real Academia de la Lengua no crea el idioma,
sino que el proceso es a la inversa, va de abajo
a arriba y es el uso prolongado en el tiempo,
así como otros requisitos, los que hacen que la
RAE dé el visto bueno a la incorporación al
castellano de un nuevo término. La lengua es
mutable y prueba de ello es que la propia
academia hace apenas tres años, pasó de
considerar el sustantivo “miembro” de nombre
común en género a nombre asexuado.
Numerosos son los ejemplos y
ello nos lleva a concluir que toda esta
polvareda no responde sino a la reacción ante
una ministra, mujer, joven, feminista y titular
de un Ministerio de Igualdad, que encima
pretende visibilizar a las mujeres.
Alguien debe sentir que el
suelo se resquebraja bajo sus pies, para que de
pronto en el ranking mediático de este país,
figure como principal problema una palabra,
MIEMBRAS.