El pasado día catorce de mayo de dos mil ocho el
Tribunal Constitucional, máximo intérprete de
nuestra Constitución, declaró constitucional la
Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre de
Medidas de Protección Integral contra la
Violencia de Género.
Dicho tribunal argumenta en estricta
técnica jurídica, pero desde la asociación Maeve,
sin ánimo de escrutar concienzudamente las
cincuenta y tantas páginas de la sentencia,
haremos el esfuerzo de traducir al cristiano los
argumentos jurídicos que han llevado al Tribunal
constitucional a fallar en tal sentido.
Nos viene a decir el alto tribunal, que no
existe mayor discriminación que el tratamiento
idéntico de realidades diferentes, y la
violencia de género, sin duda, lo es.
Que es necesario contextualizar violencias
y que no es ni muchísimo menos la primera vez
que nuestro poder legislativo lo hace. Así tiene
consecuencias jurídicas distintas si a mí me
roba el coche un delincuente de 17 años, 11
meses y 29 días, que si lo hace un delincuente
de 17 años, 11 meses y 30 días, es decir, un
delincuente de 18 años.
De la misma manera que tiene consecuencias
jurídicas distintas si tu hijo de 16 años quema
una papelera en Sotrondio o lo hace en Hernani.
Igualmente si a tu hermano policía le mata
un delincuente de los denominados comunes o lo
mata un etarra. Tú te quedas igualmente sin
hermano, pero la pena que se le va a imponer al
responsable varía sustancialmente.
Se trata de exponer con ejemplos tan
gráficos como los anteriores, que en razón a la
concurrencia de circunstancias diferentes y muy
concretas, nuestro ordenamiento jurídico da
distintas respuestas ante hechos que -en
principio- pudieran parecer iguales.
La violencia de género no es comparable ni
en sus orígenes, ni en sus causas, ni en los
objetivos que persigue, con ningún otro tipo de
violencia, de ahí su peculiaridad y la necesidad
de un tratamiento específico.
En la asociación Maeve llevamos años
argumentando éstas y otras razones para sostener
la constitucionalidad de la Ley Integral, por
ello nos congratulamos de la sentencia del
Tribunal Constitucional y esperamos su
acatamiento tanto por los operadores jurídicos
como por toda la sociedad.