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BREVE BIOGRAFIA DE LA VIDA DE MARGARITA Margarita Silva García nació en Lada (Mayo de 1.925) en el seno de una familia trabajadora. Eran tiempos difíciles donde niñas y niños tenían que empezar a trabajar desde muy jóvenes. Ya desde muy pequeña tuvo que realizar tareas de adultos: lavar en el río, los quehaceres domésticos; no por necesidad, sino porque según su madre tenia que aprender. Siempre cuenta, que durante la guerra civil su familia no paso hambre, pues ella, junto con su madre, iban a las aldeas de Sevares, Infiesto y Villamayor, a comprar alimentos de primera necesidad: huevos, harina, fabes, mantequilla,… Y de regreso, con gran habilidad, burlaban la vigilancia de los soldados en el tren y en las estaciones, para que no les requisaran la compra. |
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Para ella, siempre ha sido una lástima no haber estudiado, no por carecer de aptitudes, sino porque en esos años y siendo mujer, no se consideraba lo mas oportuno, así que con quince años, como casi todas las chicas de la época, aprendió a bordar. Primero en la Felguera, pero como mujer que fue y sigue siendo, perfeccionista (las cosas bien hechas, bien parecen), al poco tiempo se fue con una bordadora de Sama, Antolina. Tuvo el privilegio de ser la única a la que Antolina enseño a bordar en oro. Muestras de ello son el escudo al Club Hípico de Madrid y otro para el Centro Asturiano de Buenos Aires, tapetes para tapar los cálices de Nuestra Señora del Carmen, un escapulario para la Virgen del Carmen de la que es una gran devota, banderines para equipos de fútbol….. etc. Con 18 años se estableció en casa como bordadora, compaginando los encargos de bordados, con la enseñanza a numerosas jóvenes de Lada. Llego a tener hasta veinticinco aprendices en un turno. Como anécdota, bordar las iniciales en media docena de pañuelos suponía ganar 3,50 pesetas. También aprendió a coser, así que hacia la ropa a sus hijas y ayudaba a sus alumnas a confeccionar vestidos, faldas, …… Frecuentemente este trabajo se incrementaba con el que realizaba en el bar Lisboa, en la Felguera, regentado por sus padres. Mujer muy activa y luchadora, con 70 años y después de enviudar, se inicio en las manualidades y mas tarde, animada por sus hijas e hijos descubrió el arte de la pintura. Esta gran afición ha servido para mantener en ella ese afán de superación que siempre tuvo. A sus casi 83 años, no encuentra tiempo para aburrirse, le encanta cocinar para tod@s (nunca le molestan l@s invitad@s), sigue cosiendo (no ya bordando porque la vista no se lo permite), tiene una gran afición por la lectura y una gran pasión: la pintura.
MUESTRA DE EXPOSICION DE PINTURA Y BORDADOS, REALIZADOS POR LA HOMENAJEADA
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«La justicia tendría que ser mucho más dura con los maltratadores» «Es muy injusto que las amas de casa lleguen a la vejez sin ningún tipo de respaldo económico»
Margarita Silva, ante uno de sus cuadros, en la Casa de
Cultura de Sama. Fernando Rodríguez
La Asociación «Maeve» ha otorgado el premio «Simplemente mujer» a Margarita Silva, una vecina de Lada que, a sus 83 años, aún cultiva su afición por la pintura, tras una vida dedicada a su trabajo como ama de casa, a sus labores de bordadora y al cuidado de sus cuatro hijos. La Casa de Cultura de Sama ha sido sede de una muestra con varios de sus cuadros. -¿Por qué cree que «Maeve» le ha concedido este galardón? -Aún no lo sé, no creo que lo merezca. Las que en realidad deberían ser reconocidas son aquellas mujeres que trabajaron en labores muchos más duras, como en la mina. -¿A qué ha dedicado usted su vida? -Aprendí a bordar a los 15 años en Sama y pronto comencé a desarrollar esta labor desde mi casa y a dar clases; había que echar una mano al marido. Además, trabajaba haciendo las tareas del hogar, como tantas otras mujeres. Antes éramos nosotras las que nos encargábamos de la casa. -¿Las cosas han cambiado? -Yo creo que sí. Ahora tanto el hombre como la mujer trabajan fuera de casa y luego comparten las tareas del hogar. -¿Qué cree que queda por hacer para lograr la igualdad? -Siempre he visto muy mal que no se reconozca la labor de las amas de casa. Es muy injusto que después de toda una vida dedicada al trabajo lleguen a la vejez sin un reconocimiento, un respaldo de tipo económico. -¿Cuál considera que es el problema más grave que afecta a las mujeres hoy en día? -Sin duda, la violencia de género. Desde mi punto de vista, la justicia de este país tendría que ser mucho más dura con los maltratadores.
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